iCloud Drive y la segmentación

Aviso de la migración a iCloud DriveLa pasada semana publiqué un Emilcar Daily titulado iCloud Drive o muerte, en el que aventuraba que la migración a este nuevo sistema de almacenamiento nos dejará sin retrocompatiblidad con aquellos equipos que no podamos actualizar a iOS 8 o a Yosemite. Asimismo, si decidimos no actualizar, nuestros archivos de iCloud no se podrán ver en Yosemite, y aventuro que quizá tampoco en iOS 8 a partir de su versión 8.1.

A raíz de ese podcast recibí comentarios por diversos medios diciéndome que “eso no puede ser”, pero la realidad una vez más choca con nuestros puntos de vista. La imagen que preside este artículo es el mensaje que te da Yosemite cuando tratas de actualizar tu cuenta de iCloud al nuevo iCloud Drive.

Como podéis ver, el sistema ha detectado que de todos mis dispositivos con acceso a iCloud, sólo Colossus (mi Mac mini) está todavía en un sistema operativo antiguo, y es muy claro al decir que si actualizo a iCloud Drive no podré acceder desde dicho equipo a mis archivos hasta que no lo actualice a Yosemite.

Para mí esto descarta por completo la onírica posibilidad de que veamos actualizaciones de Mavericks o iOS 7 que les hagan compatibles con iCloud Drive, al igual que no vimos una actualización de iOS 4 que lo hiciera compatible con iCloud en su momento.

Esto nos deja una situación crítica para algunos usuarios. Si puedes actualizar tu Mac a Yosemite pero no puedes actualizar tu dispositivo iOS a iOS 8, te encuentras con que en uno de los dos dispositivos no vas a tener acceso a tus archivos de iCloud, ni a la sincronización de abreviaturas de teclado ni a iMovie Theater. Exactamente igual si la situación es que te tienes que quedar en Mavericks y sí puedes pasar a iOS 8, aunque en este caso, quizá hasta iOS 8.1 si podrás seguir usando en tu iPhone y iPad tus documentos de iCloud a la antigua usanza.

Lo dicho, iCloud Drive… o muerte.

El fracaso de Mutator y la decepción de Coin

Hace tiempo que quería escribiros sobre Mutator, un accesorio para mantener el iPhone en completo silencio que surgió en Kickstarter y que fue ampliamente cubierto por los medios. Participé en el proyecto por el mero ánimo de apoyar la idea, sin que fuera algo que me resultara ni mucho menos imprescindible. 21$ fue el importe con el que participé, el más bajo posible, en una campaña que comenzó el 24 de mayo y finalizó el 23 de junio, siendo la fecha estimada de entrega de las recompensas octubre, todo ello de 2013.

El 3 de julio el promotor nos informa de que ha tenido un hijo y de que está trabajando con un modelista para hacer algunos cambios en el diseño de Mutator. En agosto nos reconoce que cuando comenzó el proceso no tenía ni idea sobre procesos de fabricación y que no puede cumplir la fecha de octubre si no quiere entregar un Mutator mediocre. En septiembre afirma haber recibido diversas piezas del producto y estar comprobando diseños y posibles soluciones funcionales. A mediados de octubre se da cuenta de que va a ser imposible fabricar Mutator en USA y traslada el proyecto a China, recibiendo varios prototipos de diversas fábricas; para esta fecha el proyecto se ha visto detenido ya en al menos dos ocasiones debido a sus vacaciones o a las de las fábricas chinas; a estas alturas, cada actualización recibe ya comentarios impacientes e insatisfechos con el proceso. A finales de octubre sigue a vueltas con moldes y prototipos, al igual que a finales de noviembre, donde resulta evidente que los prototipos metálicos de Mutator son rechazados por las fábricas de plástico donde finalizan el producto, lo cual hace que tenga que volver a empezar. Ese problema parece resuelto a principios de diciembre, cuando ya podrá recibir prototipos completos.

El proceso es un poco más complejo pero he tratado de simplificarlo para no aburriros más de la cuenta. Mi impresión personal es que Ron Adair, el promotor de Mutator, no tenía ni la más remota idea sobre procesos de manufacturación de productos, ni moldes, ni prototipos, ni fábricas, ni nada de nada… Todo este proceso que ha documentado (escasamente) tras la fundación de su proyecto tendría que haberlo llevado a cabo ANTES de iniciar el proyecto.

Como no podía ser de otra manera, tras varias actualizaciones en 2014 del mismo estilo, el pasado 31 de agosto nos informaba de que daba el proyecto por fracasado y que enviará instrucciones para que solicitemos una devolución de lo aportado a la campaña.

Un sabor agridulce similar (aunque no comparable) es el que nos ha dejado Coin, la tarjeta de crédito que nos iba a permitir copiar dentro todas las nuestras y elegir cual usar pulsando un botón. Esta tarjeta nacía casi maldita para Europa, donde el estándar del chip en las tarjetas ya se ha expandido, pero aun así participé en la campaña de crowfunding privado que organizaron, pagando en noviembre de 2013 50$ por la tarjeta y 5$ para los gastos de envío.

Tras varios meses de actualizaciones frecuentes pero poco aclaratorias, llegó el ansiado mes de agosto de 2014, en el que recibiríamos las tarjetas. Para nuestra sorpresa, Coin ofrecía sólo el modelo BETA que ya llevan meses probando y que no tiene todas las características del modelo final; asimismo, los clientes que optaran ya por este modelo, deberán luego pagar por el modelo final (con un 70% de descuento) que saldría en primavera de 2015. Para más inri, el modelo beta está limitado a 10.000 participantes y quedan excluidos los clientes internacionales, con lo cual mi gozo en un pozo.

Como podéis suponer, se armó la de dios es cristo. Durante el tiempo que ha durado el desarrollo de Coin jamás se dejó siquiera entrever que algo así pudiera pasar, por lo que muchos backers se han sentido estafados. De hecho, actualmente la web de Coin muestra más información y detalles sobre el aspecto de la tarjeta de los que hemos tenido durante todo este proceso. Además, en los últimos meses ha empezado a desplegarse en USA el sistema de pin para las tarjetas de crédito y ya son muchos los bancos y entidades de crédito que las están poniendo en manos de sus clientes, aunque para el despliegue total de las máquinas en los comercios todavía falte bastante tiempo.

Así las cosas, la gente de Coin se vio obligada a pedir perdón por su falta de transparencia a rectificar en la medida de lo posible, de manera que ahora los backers que opten por entrar en el programa beta no tendrán luego que pagar nada por la tarjeta definitiva, y además los participantes de dicha beta aumentan a 15.000. Para poder decidir si optas o no por la beta, debes crear una cuenta a partir de un email que te mandan y luego entrar a la app para smartphone para ratificar si vas a la beta o esperas. La app para iOS está disponible desde el 28 de agosto y la de Android lo estará a partir del 25 de septiembre, aunque la disponibilidad de puestos libres en la beta queda determinada por cuándo te hiciste backer de Coin. Dado que esas apps sólo están disponibles en USA, al ser el programa beta restringido a ese país, lo único que he podido hacer es crear mi cuenta de Coin y “reclamar” mi tarjeta… para primavera de 2015.

Sin embargo para mí el experimento acaba aquí; con el sistema del chip desplegándose en USA, Coin ha afirmado que en modelos futuros estará incluido el soporte para dicho sistema, por lo que creo que no me merece la pena esperar casi un año entero para recibir una tarjeta cuyo uso práctico en mi país es más que dudoso. Si me la enviarán ya, me lo pensaría, pero ¿otro año en la duda? No gracias.

He aquí dos proyectos de crowdfunding en los que he participado y que han acabado en decepción. Ahora toca pedir la devolución y esperar a futuros proyectos recordando eso sí esta experiencia. Y es que en crowdfunding no todo es el Pebble.

De Rego a Day One… y me quedo en Yelp

Rego es una aplicación muy interesante donde puedes guardar información de los sitios y negocios a los que vas, y compartirla en redes sociales a tu antojo. Comencé a usarla cuando me desencanté de Foursquare y me pareció una buena idea, aunque la app lleve (y llevará) tiempo sin ser actualizada. Hablé de ella en marzo en Emilcar Daily.

Sin embargo, desde hace ya un par de meses Day One se ha convertido para mí en una especie de navaja suiza que uso para innumerables cosas, siendo una de ellas precisamente el registro de opiniones sobre restaurantes, películas y otras muchas cosas.

Me propuse emplear el verano en pasar mis apuntes en Rego a Day One y haciéndolo me he dado cuenta de que, aunque no salgo mucho, los últimos comentarios sobre sitios (de comida, principalmente) los he puesto en Yelp. Cuando abandoné Foursquare probé Yelp por unos días pero desistí al ser entonces una red vacía tanto de contactos como de sitios registrados en Murcia. Ni siquiera el uso de Yelp por parte de Apple como base para sus Mapas, me disuadió de mi decisión de no adoptarla.

Sin embargo, el asunto este de Foursquare-Swarn ha hecho que algunos de mis contactos se den de alta en Yelp, y aunque el contenido no ha florecido, sí ha hecho que vuelva mi atención de nuevo sobre esta red. En este tiempo la app de iOS ha mejorado ostensiblemente y de mi breve etapa usando Rego/Day One he obtenido un gusto por escribir comentarios largos de los sitios, más allá de los raquíticos tips de Foursquare.

Así que puedo hacer "check" en la tarea de pasar mis comentarios de Rego a Day One, pero también dar la bienvenida a la app de Yelp a la carpeta Social de la pantalla principal de mi iPhone.

Coin comenzará a enviarse en breve

La semana que viene empieza a organizarse el envío de la tarjeta Coin, en la que puedes copiar (?) todas tus tarjetas de crédito y alternar su uso con un botón. Coin está basada en la tecnología de banda magnética, así que su utilidad en España es más que dudosa por el estándar EMV (el chip) que precisamente acaba de empezar a desplegarse también en USA; ello ha conllevado numerosas quejas por parte de los bakers de este proyecto de "auto-crowdfunding", envuelto en polémica desde el principio.

Cuando reciba la mía os contaré qué tal va, pero si tenéis espíritu aventurero podéis pedir la vuestra propia aquí